Soberanía alimentaria y el negocio del hambre: Reflexión 1


No voy a mentirte me he pasado horas recopilando informes, estudios e investigaciones sobre soberanía alimentaria que son de tremendo interés para comprender que el hambre es un negocio, que la seguridad alimentaria está en riesgo y que no tenemos ni idea de lo que comemos.

Este es el primero de 3 artículos con reflexiones compartidas que considero vitales en el camino a la soberanía alimentaria. Mucho se puede hablar de soberanía alimentaria que como todo en la vida si no se hace de nada sirve verbalizar. Toca hacer y esta vez va en serio: nuestra salud, nuestro futuro y nuestra dignidad están en juego.

SOBERANIA ALIMENTARIA

 

¿Qué es soberanía alimentaria?

Aquí no hay mucho que decir, en febrero de 2008 tuvo lugar el Foro por la Soberanía Alimentaria en Nyéléni (Kenia) organizado por La Vía Campesina y la Marcha Mundial de Mujeres y se estipuló que:

La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo.

Esto quiere decir que tanto aquellos que producen alimentos como quienes los consumen están por encima de las exigencias del mercado.

La soberanía alimentaria está basada entonces en un comercio justo, local, tradicional, familiar y sostenible. Promueve un comercio transparente donde se pueda controlar la calidad de los alimentos y la nutrición de las personas, donde el acceso a la tierra, a los alimentos, a las semillas, al agua, al ganado… está en manos de quien la produce: de los campesinos.

No puedo estar más a favor.

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Comida para ricos y comida para pobres

Hoy el sistema de “progreso y bienestar” hace que la gente esté desnutrida y enferma. Hace que el alimento llegue sólo a las bocas de quien pueda pagarlos, el que tiene come y el que no se aguanta y encima vivimos obsesionados con la alimentación sana y sin embargo comemos peor que nunca.

Si a eso le sumamos la crisis económica que estamos atravesando la cosa empeora, ya a que a menor nivel adquisitivo más acceso a la comida basura por ser más barata lo que repercute en comer menos y mal. Todo empieza como un pez que se muerde la cola, se deja de comer carne pero sobretodo pescado, frutas y verduras y el final siempre es el mismo: enfermedad.

Hoy la desnutrición, la obesidad, la diabetes y el cáncer son el pan de cada día. Puedes creértelo o no pero ahí están los datos, al año mueren 3,4 millones de personas por sobrepeso, 1.400 millones de personas adultas tienen sobrepeso y de éstos 500 millones son obesos, y no lo digo yo… lo dice la OMS

Estados Unidos se lleva a palma con el 75% de su población pero en España no nos quedamos cortos: el 20% de los niños y el 15% de las niñas entre 6 y 10 años ya son obesos.

¿Y es sólo cuestión de estar gordos?… No

Es cuestión de que millones de personas están enfermas y las multinacionales están haciendo negocio con ello.

El influjo de las marcas y el sistema bipolar

¿El sistema es bipolar? Me hago esta pregunta muchas veces.

Y esta pregunta me viene cada vez que pienso en nuestros hábitos de consumo, ahora por ejemplo ya no se compra pan de molde: se compra pan Bimbo. Ya no se compra un refresco de cola: se compra CocaCola, ya no se compra cacao en polvo: se compra ColaCao, etc, etc, etc

Todos a estas alturas sabemos qué alimentos son buenos para nuestra salud y cuáles no. Bien sabemos por ejemplo que los refrescos y bollerías industriales hay que eliminarlos de la dieta, porque son perjudiciales ¿no? Pero tranquilidad siempre podemos comprar Bimbo Integral, CocaCola Zero o ColaCao con Fibra.

¿Me pillas verdad? ¿Es bipolar el sistema o nos toman el pelo?

Las multinacionales se encargan de controlar lo que se produce, cómo se produce, cómo se distribuye y cómo se consume. Nos quitan las semillas, nos hacen dependientes de sus alimentos y nos culpabilizan por no llevar una vida sana.

¿Por qué producimos más toneladas de alimentos que en ningún otro momento de la historia y sin embargo el hambre no desaparece? (Otra pregunta para el bolsillo…)

[bctt tweet=”No faltan alimentos, lo que falta es una gestión coherente de los recursos” username=”AGRhumus”]

 

La comida que se tira y las Miss de Temporada

Al año se tiran en el planeta 1300 millones de toneladas de comida mientras 870 millones de personas pasan hambre ¿Lógico?

No.

Vivimos en la era de la abundancia donde tener es sinónimo de progreso. Así que ¿ dónde empieza este despilfarro?

Esta cadena de despilfarro tiene 3 puntos claves:

1. El primer eslabón de la cadena está en los agricultores que no reciben un precio justo por sus producciones llegando incluso a ser más caro producir que vender. Por lo que las multinacionales ya se procuran el abastecimiento a través de “agricultores de confianza” que cumplan sus intereses.

2. El segundo eslabón son los mayoristas, que no compran productos “feos”. Hoy un tomate tiene que ser bonito, redondísimo y sin imperfecciones, poco importa si es transgénico, sin semillas, sin olor o sin sabor.

3. Y el tercer eslabón está en los puntos de venta: supermercados con estanterías llenas (por eso de la abundancia) donde este tipo de productos perecederos tienen corta vida y lo que no se vende se tira y a esto súmale los productos mal envasados.

No faltan alimentos, lo que falta es una gestión coherente de los recursos, y ya te adelanto que la reflexión 2 sobre soberanía alimentarias va por esos tiros: por las políticas agroalimetarias, la presión de los lobbys y cómo éstos se adueñan de los ministerios gubernamentales. Así que agarráte que vienen curvas.

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¿Qué podemos hacer?

Para empezar a ver cambios se hacen necesarios 3 puntos claves básicos:

  • cambios en las leyes
  • consumo local
  • y producción local

No se trata de una lucha de David contra Goliat porque ya se sabe que el pez grande se come al pez chico, pero también se sabe que un grano no hace granero pero ayuda al compañero. Y ahí es donde tenemos la respuesta…

¿Recuerdas el primer párrafo de este artículo? Mencionaba tres razones imprescindibles por las que dar el paso y reclamar nuestra soberanía. No hagas scroll que te lo recuerdo:

  • el hambre es un negocio
  • la seguridad alimentaria está en riesgo
  • no tenemos ni idea de lo que comemos.

Por eso la solución hacia la soberanía alimentaria pasa por ser conscientes de forma individual de lo que ocurre a nuestro al rededor y adquirir un criterio propio. Acercándonos hoy al primer punto: el hambre es un negocio nos acercamos también al primer paso así que ahí va la primera reflexión compartida:

Reflexión 1: La solución pasa por el ser y no el tener.

Y como esta es una reflexión muy tuya lo dejo aquí, pero no sin antes compartir contigo un poema de Guillermo Vigluone que viene como anillo al dedo:

El hipermercado cerró los ultramarinos y mató las conversaciones de barrio. El autoservicio dejó las compras sin balanza y sin palabras. Prohibido bromear con la cajera que se forma cola. Hay cajas rápidas para los que llevan pocos productos y ya hay cajas en las que te cobras tú mismo.  Las lechugas vienen en bolsa y deshojadas. Las manzanas maduran en bandejas de plástico rígido.

Éste es un mundo empaquetado, enlatado, etiquetado, clasificado, embotellado, precintado, embolsado, plastificado, deshuesado, desgrasado, pelado, precocinado y loncheado. Un mundo no retornable de PVC, Pet, Tetrabrik, aluminio, poliestireno expandido y mil tipos de plástico. Una vida insostenible, marcada, como nuestros productos, con fecha de caducidad.

El progreso es aséptico. Escrupuloso. Exacto y desapasionado. Yo prefiero vivir a granel. Comprar al corte. Que vuelvan las hueveras y el vermut de barril. Los mercados y los mercadillos. Conocer a quien regó los tomates. Rellenar sifones y devolver los cascos. Comprar lento, charlar y perder el tiempo.

No quiero una vida envasada al vacío. Aspiro a ser parte de un mundo imperfecto e inexacto. Amar a granel. No dosificar los besos. Derrochar abrazos. Reír a puñados. Hacer manojos de caricias y gastarlos sin recato.  No dar las gracias ni pedir perdón con cuentagotas. No poner etiquetas. Gastar la amistad a raudales. Soñar sin rigor y sin medida.

Comerme la vida a bocados y atragantarme de ella.

¿Te apuntas tú también?

Y ya que has llegado hasta el final te pido que nos ayudes a difundir y le des al botón de compartir este artículo si te parece interesante… Pero lo que de verdad me interesa del post de hoy es  ¿ qué opinas?  y ¿ cómo llevas tú tu soberanía alimentaria?

Patricia Cabana
Coordinadora General en AGRhumus

Estoy formada en Diseño, Arquitectura Sistémica y Permacultura. Y me dedico al impulso, visibilidad y apoyo de proyectos agroecológicos.

Soy asesora de Agro-marketing, Branding rural y Packaging ecológico, ofreciendo estrategias y soluciones de marketing, diseño de marca, diseño corporativo para empresas, emprendedores y proyectos agroecológicos, así como estrategias y diseño para la comercialización de productos ecológicos.

Compagino mi actividad profesional como socia y miembro de APASOS y colaboro en el proyecto Espacio Permacultural en la Laboral Ciudad de la Cultura de Gijón.

Desarrollo mi labor social al apoyo, la promoción y emponderamiento de la mujer en el ámbito rural, la crianza natural y la pedagogía de la autenticidad.
Patricia Cabana on Facebook

3 comentarios en “Soberanía alimentaria y el negocio del hambre: Reflexión 1

  • Yo voto por dejar de consumir productos manufacturados, cada vez que compramos votamos. Hay esta nuestro poder como individuos.

    • Hola!
      Creo que el día que seamos conscientes de que son nuestras decisiones y no nuestras circunstancias las que determinan nuestros “destinos” entonces otro gallo cantará. Si además nos comprometemos con las decisiones que tomamos y encima las disfrutamos nuestro poder como individuos y ciudadanos será determinante para muchas cosas.

      De momento, y en el caso del artículo de hoy, empezar con pequeñas-grandes decisiones, como la tuya, son pasos de gigante.

      Un abrazo Noosfera

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