3+1 Verdades sobre la agricultura orgánica que son mentira.

Que no te engañen, aquí te cuento 3+1 mentiras sobre la agricultura orgánica y ecológica que se han convertido en verdad de tanto repetirlas…

Dicen que la verdad sale del estanque de la mentira, pero…

¿Cómo se puede distinguir la verdad de la mentira? pues con dis-cernimiento, de hecho ¿para qué se usan las cernidoras? para separar lo que es grosero de lo que es fino.

Y eso es lo que debemos hacer con nuestra mente, porque el materialismo adora la cantidad pero nuestra esencia adora la calidad.

Vamos al lío:

verdades y mentiras de la agricultura orgánica

 

 

1. La agricultura orgánica es la alternativa a la agricultura convencional.

proyecto de permacultura huerto organico

Vivimos tiempos en los que las corrientes alternativas y ecológicas están en auge y la agricultura orgánica es una de ellas. Lo mismo ocurre con la medicina natural, la nutrición natural, el parto natural o la crianza natural.

¿Te habías fijado ya verdad?

Todas ellas han sido relegadas a meras modas con la tan conveniente revolución verde.

Nos gusta llamar «alternativas o complementarias» cuando en realidad son tan antiguas  como el ser humano, y son además un llamamiento a la cordura y el sentido común.

La agricultura orgánica no es una moda, es una agricultura de conservación, amable y humana que cuida de las personas y el entorno y que se fundamenta en valores reales.

Si algo la distingue de otras formas convencionales de agricultura es que no sólo enseña lo que hay que hacer, sino que también enseña «lo que no hay que hacer».

Y saber lo que no hay que hacer es un atajo que ayuda al criterio y que fortalece la integridad.

Porque muestra la diferencia entre lo que es conveniente y lo que es conveniencia, y más en estos tiempos en los que el escrúpulo y la conciencia parecen ser estorbos más que valores al alza.

Son de hecho «inconvenientes» molestos para esta realidad convencional, siempre ávida de dogmas, justificaciones y de discursos demagógicos con los que ocultar y disfrazar la verdad.

Así que no:

La agricultura orgánica no es la alternativa de nada, es la verdadera y más antigua de las agriculturas y por eso nos la intentan arrebatar.

 

2. La agricultura orgánica necesita estar certificada oficialmente.

proyecto de permacultura autosuficiencia

Para entender esto hay que comprender primero que existe una realidad global que predica lo que hay que hacer. Es esa realidad construida para hacernos creer que existe una verdad oficial.

Es la agricultura convencional la que obedece a este mercado global y forma parte de la maquinaria del poder siempre necesitada de necesitar y de tener.

Y es esta misma agricultura convencional la que se ha encumbrado en los mercados financieros y enmarañado en las corporaciones, las universidades, las escuelas y los ministerios.

Es un modelo ficticio de agricultura que nos vende la moto del bienestar y el progreso pero que es al mismo tiempo causante de que haya negocio con las desigualdades, el hambre, la contaminación y las enfermedades.

La agricultura orgánica no obedece a este sistema de cosas, no necesita sus dogmas, ni sus fertilizantes ni sus acreditaciones.

Otra vez no:

La agricultura orgánica no necesita certificaciones «oficiales», porque la agricultura orgánica se basa en una filosofía perenne.

Son los agricultores orgánicos quienes transmiten conocimientos, prácticas y valores que han sobrevivido a lo largo del tiempo y de los que el agricultor extrae su integridad y su soberanía.

Hasta que la agricultura orgánica pueda hablar por sí misma, tendremos que aceptar que las acreditaciones son necesarias para distinguir el grano de la paja pero siendo conscientes de que cualquier «sello oficial» no es más que otro impuesto del sistema de consumo.

 

3. La agricultura orgánica no es productiva ni rentable .

agricultura organica permacultura

En el último siglo los avances tecnológicos y las conquistas industriales, condicionados por intereses estratégicos y comerciales, han llegado a controvertir la mentalidad del agricultor.

Éste ha sido sometido a las exigencias de los mercados, a las cosechas desmesuradas y las pulsiones del consumo poniendo en riesgo la sostenibilidad del suelo y la calidad del alimento.

Suena fuerte lo sé, pero el agricultor convencional ha dejado de hacer lo que debería hacer para hacer lo que no debería. El «progreso» ha traído al mundo rural ciertas cotas de confort y bienestar que prometían un futuro esperanzador pero no ha sido así.

De hecho se ha acelerado aún más el éxodo rural, la pérdida generacional, el desempleo, el descenso de la natalidad, el cierre de las escuelas rurales y la extinción de pueblos (miles de ellos en la última década).

La agricultura orgánica es una agricultura sensitiva:

  • no crea impacto ambiental ni deja huella ecológica
  • su producción es integrada y sostenible
  • favorece el uso de recursos renovables
  • genera nuevos mercados de productores
  • crea redes de intercambio de semillas

Y todo esto se acerca bastante a la verdadera agroecología.

Así que falso de nuevo:

La agricultura orgánica es rentable, porque es una agricultura local, productiva y  genera modelos repetibles y escalables.

Está basada en el reparto justo y equitativo de la riqueza donde se cuida el entorno,  la tierra y a las personas, donde nada se tira ni se deshecha y donde el significado de la productividad se torna palpable desde el momento en que empiezas a practicarla.

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4. La agricultura orgánica es una utopía.

proyecto de permacultura autosuficiencia

El cambio es posible a través de una revolución tranquila y silenciosa, en la que el agricultor orgánico juega un papel esencial como lo hace cualquier semilla.

El hecho es que se hace necesaria una gran masa crítica para hacer frente a la irracionalidad de la agricultura convencional.

El mundo no parece ir para mejor, más bien parece una distopía, pero la esperanza existe.

¿Utopía?:

Utopía es seguir creyendo que la agricultura convencional es la agricultura que necesita el mundo.

Entre todos podemos sumar, somos muchos los que sabemos lo que no hay que hacer, muchos dispuestos a seguir unos sencillos principios que dotan de sentido nuestra labor como agricultores:

1. Considerar la agricultura como un todo y no como una parte aislada
2.Trabajar con la naturaleza y no contra ella devolviéndole cuanto tomamos de ella
3.Garantizar un futuro a las generaciones que vienen en el que preservar y garantizar la soberanía que nos corresponde

Ahí es nada… ¿qué opinas?

¿Tienes más verdades que compartir?

¿Tienes algo que dis-cernir?

Déjamelo en los comentarios y hablamos

6 comentarios en “3+1 Verdades sobre la agricultura orgánica que son mentira.”

  1. Solo 2 o 3 décadas después de haber empezado con los pesticidas y la agricultura del milagro verde, nos empieza a vender la agricultura orgánica como cosa de hippies vagos y desconsiderados. Está claro que mantener el actual sistema productivo es una utopía. Espero que en un futuro no muy lejano volvamos a nuestras raíces y que la gente se dé cuenta que las corporaciones son los verdaderos locos utópicos.
    Buena suerte en vuestro proyecto
    Recuerda que hoy es el primer día del resto de nuestras vidas
    José María

    1. Gracias por el comentario José María. Y por cierto, nos acordamos de ti y hace 30 años que sabemos de tu proyecto así que igualmente te deseamos toda la suerte, que te pongas en marcha cuanto antes y nos cuentes por aquí cómo evoluciona tu andadura.

      Ya sabes que nos gusta el feedback y que estamos trabajando en un banco de semillas y plantas medicinales que tanto te gustan… estamos abiertos al intercambio!

      Un saludo y gracias por la inauguración de los comentarios ;)

      Tato

  2. la agricultura ecologica necesita ser certificada en estos momentos porque los convencionales intentan vender sus producciones como eco, nadie dice que sus productos han sido tratados,sus suelos desinfectados, el agua de riego abonada y lo que es peor tratada con fungicidas, a veces insecticidas etc etc- No es una moda afortunadamente para todos, puede ser rentable y si se investigara como en la convencional mas productiva no es ninguna utopia sino una obligacion si queremos seguir produciendo alimentos no existe otro futuro.Lo puedo afirmar y demostrar despues de una vida dedicado al campo y los ultimos 20 años produciendo en ecologico hay mucho que mejorar e investigar pero no hay otro camino, la sociedad tiene que exigir alimentos sin residuos, no puede ser que el cuerpo humano tenga glifosato sin estar en contacto con el y estar tan tranquilos.

    1. Tienes razón Vicente, es un trabajo arduo que requiere (de una vez por todas) que nos unamos para crear círculos de colaboración y modelos de desarrollo.

      Nosotros mismos, me refiero a los agricultores ecológicos y orgánicos, podríamos hacernos con los medios de investigación, con las tecnologías de mercado y logística de manera mancomunada. Pero hay dificultades porque no hay suficiente cultura del cooperativismo.

      El desarrollo de modelos agroecológicos sostenibles es una necesidad urgente, ante los tiempos presentes y que vienen. Esto obliga a acelerar procesos y a salir del síndrome de egosistemas. Es necesaria una cultura, una educación y en definitiva, una conciencia. Y hay que hacer algo para elevar el rango de la calidad orgánica al lugar que se merece.

      Nosotros como AGRhumus estamos en esta línea, estableciendo contactos, promoviendo campañas, transmitiendo tecnologías y reuniendo a las personas, y existe un talento y un potencial enorme (que el mismo sistema mantiene inmovilizado) al que es preciso llegar y dotar de medios y oportunidades.

      Una vez más estamos de acuerdo, espero que se traduzca en acuerdos entre cuerdos… y que de vida a proyectos que sumen comunidad y que reflejen el paradigma al que te refieres y muchos aspiramos. Mientras tanto aceptamos el tránsito de la transición con todo lo que conlleva.

      Muchísimas gracias por tu comentario y estamos abiertos a cuantos quieras hacer.

      Un fuerte abrazo
      Tato

  3. la agricultura organica funciona y muy bien,el pero es que para tener productos bonitos y baratos necesitamos la agricultura convencional,hablo desde mi experiencia como agricultor,un mundo bonito y radiante es posible,pero tambien utopico, lastima, salud

    1. Creo que tienes razón Felipe, sobre todo en un sentido llamémoslo comercial, industrial y consumístico. O sea, a nivel cuantitativo.

      Así son las cosas y van para largo. Pero…

      En el fondo, y en realidad, prima lo que me gusta llamar «Alimento Real», y éste sí es cualitativo. Todo parece destinado a una megasociedad que al final, y después de todo, consume lo que dictan los mercados. Independientemente de esa «dimensión» siempre prevalecerá lo que es real, lo que es de verdad.

      Respecto al mundo «bonito y radiante» simplemente es, y debería ser: sencillo y simple. Sin más.

      Así que, como digo, no es lo mismo «las cosas de la naturaleza, que la naturaleza de las cosas». Y el que pueda y sepa distinguir… que distinga.

      Un saludo y gracias por tu comentario

      Tato

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